jueves, 26 de agosto de 2010
Tras la ventana, me detengo a observar el mundo que transcurre.
Tengo una lejanía adherida a los ojos y a mi boca.
Me gustaría golpear los cristales de la ventana y hacerlos estallar en polvo de furia.
Me gustaría saturar el aire de gritos y pegar estrellas en el cielo con este llanto
que tengo atorado en todo el cuerpo.
Tras la ventana, estoy sentada mientras el invierno sigue rugiendo.
Tengo un beso nostálgico trepado en el lomo de una ola.
Tengo una maleta encallada en las rocas salinas.
Me gustaría dejar de escribir para ti, me gustaría dejar de vivir para ti.
Me gustaría coser esta herida que se ha plantado desde mis pies a mi cabeza
y sólo ser una cicatriz, una delicada y firme cicatriz
lunes, 16 de agosto de 2010

Nada, nada, nada...
sólo hay nada.
Los cuervos rodean mis ojos, sus alas velan la luz,
cuervos que picotean mi carne,
cuervos dueños de mi dolor.
Un sol a lo lejos,
guiñando un ojo a la oscuridad,
un sol repleto de cartas de ayer,
cartas que nunca terminé de abrir.
Nada,
sol en el horizonte,
adiós, lágrima, humo.
Nada...
domingo, 15 de agosto de 2010

El magnolio ha florecido una vez más,
y yo sigo aquí para verlo florecer...
Quisiera decir que sigo en pie,
pero sólo puedo decir que sigo sin importar cómo.
Hoy, pienso en ti,
un año más de tu partida,
un año más lejos de los sueños.
Sé que no me perdonarías este andar errante,
me exigirías vivir con alma y piel...
Así, con una sonrisa de cara al viento,
como en aquellos días en que caminábamos por las calles
y nos acurrucábamos bajo la sombra de un árbol
a soñar que los días serían eternos.
Hoy... un año más
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