viernes, 30 de abril de 2010


Yo te nombro compañero y cómplice.

Había una niña de 10 años montada en la copa de un viejo árbol.
Allí guardaba una caja negra con sus contados tesoros secretos.
Todos los día visitaba su cajita y se escondía en ella.
Pero, un día sólo quedó la sombra de la caja.
La niña buscó incansable entre las ramas secas, las cicatrices del árbol
e incluso en sus raíces... Y nada más encontró, entonces, hubo de
conformarse con la sombra.

Una adolescente mantiene su mirada fija en el árbol que hay tras su ventana,
allí deposita la sombra de una caja negra.
Cada día ve la transformación del tiempo en aquel árbol
y revisa la sombra del tesoro.
Pero, un día unos hombres tiraron el árbol.
Un grito, ruidos de pasos, un frío día invernal sacude su rostro.
Ya no estaba su sombra...

Una mujer anciana visita cada día un árbol diferente,
llamando a su sombra.
Ningún árbol la ha visto.
Ellos le ofrecen hojas, cortezas, raíces,
pero ella sólo quiere... su sombra

Un verde, una caricia...
una ventana se ha abierto en mi cabeza,
los sueños deambulan dueños del espacio y
los recuerdos se me escapan.
Navegar en las hojas otoñales,
navegar acunada con los susurros de un hoy
matizado de ayer.

Ayer se me enredaron las palabras
y quedaron enmarañadas en una prisión de silencio.
Ayer arrancaron el árbol donde escondía mis días de soledad.
Ayer perdí los pétalos que envolvían mis ojos...

Hoy camino a donde me lleven los pasos.
Hoy quisiera trizar mis venas y correr a su encuentro.
Hoy es ira en mis manos.
Hoy es invierno en mis labios.

Un torbellino de hojas, de palabras, de muerte,
sacude mi cuerpo,
he quemado sus cartas y las cenizas me hicieron creer
que sería suficiente,
que era posible desandar y desatar los días cansados de dolor.

Una sábana blanca flameando al atardecer,
un cúmulo de mierda retenido a presión,
un cuerpo deshuesado,
¿qué más? ¿Es que hace falta algo más para justificar
el rodar de mis pasos de antaño?

sábado, 24 de abril de 2010

Trigal con cuervos

¡Cuervos en mi cabeza!
Picotean y engullen, los cuervos oscuros, macilentos, ebrios de carroña...
Mi sangre ya no tiene ojos,
mis dientes trituran las heridas...

domingo, 18 de abril de 2010

Caminar hasta perderme en la estela de mis pasos. Enceguecida por el brillo de un rostro que aún no llega.
Caminar llevando las flores del tiempo en mis manos. Unas manos delgadas y largas. Una mano con un cigarrillo y en la otra una aventura por describir.
Soñar, porque nadie puede detener los sueños. Cristalizar los rincones ocultos de la pasión en un momento, en un pequeño espacio, en un simple ser.
No pedir permiso, porque dentro de mí existe la libertad para sentir. Desconocer los decretos sociales. Soslayar los comentarios mal intencionados y las dudas.
Vivir y extenderme en un eterno canto, en una delicada danza al viento. No pretendo marcar el mapa de mis pasos, no pretendo cambiar la hora de los relojes... Sólo pretendo ser dueña de las lunas que he pintado en mis noches de silencio y desencanto; de aquellos soles que inundan mi pecho y que me impulsan a jugar el torneo diario de vivir.
Escribir para respirar, escribir para caminar, escribir para tener alimento y agua, escribir para sentir y soñar. Escribir y borrar el vacío con letras y dibujos. Escribir y amar para anclar el barco destinado a navegar por lugares desconocidos e inhóspitos.

sábado, 17 de abril de 2010

La lluvia con su tronar en el cielo ha traído nubarrones de ira. Aquí yace ella, encerrada en su habitación. Parece que nadie le ha dicho que ya puede salir, que la puerta está abierta.
Vamos a desgarrar las telas ante lo insultante del dolor, vamos a cocer las heridas con sal de un olvido que nunca termina de llegar.
Demolamos los antiguos pilares, ya no sirven, quizás nunca sirvieron.
Cobremos esta vida, que pague su precio por empecinarse en su soledad, por enceguecerse de recuerdos.
Un anuncio de rebeldía reluce en sus ojos. Cualquiera diría que es viento en alta mar. Se equivocan... ella sólo es un rumor; ella sólo es una invención.
Ella no es camino ni guía. Ella es apenas un espantapájaros desarmado. Ella es inercia, torpeza, incertidumbre, estupidez, desnudez, insensatez...

jueves, 8 de abril de 2010


Sombras y silencio...
Ya no me nombro, sólo respiro las sombras que han dejado la noche.
Una noche eterna, sin una luna, sin una estrella.
¿Alguna vez he tenido una luna que ilumine este ocaso?
Pareciese que siempre he habitado las sombras...
Hoy es una noche sin sonidos.
Por años me he tragado las palabras, y tanto, que han perdido su sistema, escapan desmembradas por mi memoria.
Durante noches, de noches, me he quedado mirando el techo blanco de mi habitación, intentando descifrar el sentido que tiene seguir haciendo ruido en el mundo. Ser uno más que estalla en risas, en aullidos, en llanto...
El cada día se escurre por mis ojos tan rebosantes de antaño. Mis labios se han cerrado en una mueca irónica y los colores han quedado atrapados entre mis dientes. Todo transcurre en blanco y negro. Mis manos se empuñan para olvidar las caricias que quedaron truncadas. Mi pelo dice quién soy, mientras mi cuerpo lo niega.
Ubi sunt? Dónde están? los días paridos de alegrías; las noches estelares; la música de mi cuerpo; los abrazos ciegos de amor...

viernes, 2 de abril de 2010

Caminando descalza con un agua mineral de medio litro, miro este mar sereno... Recuerdo otros más bravíos, tan hermoso y frío que eres. Una cabellera larga y entrecana, un pantalón negro que me queda suelto y una blusa flameando en llamaradas, cubren este cuerpo tan pegado a la tierra.
La soledad del lugar tiene algo de espanto y desazón. No diré que te busco, pues ya no te espero.
Una ola alcanza mis pies y salto y corro para sostener mi libertad en alto. Blanca, negra, va y vuelve como invitándome a penetrar en ellas, las olas tienen un son de baile imantado, una suerte de deseo de muerte estremecedor.
Un día cálido, veo tus ojos allá a los lejos, en un horizonte lejano. Camino sin tino y sin rumbo, mi queja ya no tiene oídos. El sol calienta mi cabeza y mi espalda, pero me mantego fría en esta danza de recuerdos.
Inspiro con fuerza intentando colmarme de viento, quizás así mi ser se volatilice y pueda acercarse a ti sólo un momento...
Arena fina y negra envuelve en suave y cálida caricia mis pies, Abro los brazos y salto, la gravidez me atrae cada vez con más fuerza y me mantiene pegada a esta realidad sin ti.
Y sin ti se han escapado los días de compañía, sin ti se han fugado las esperanzas de mis manos. Sin ti los amaneceres se convierten en crepúsculos... Sin ti... una eterna letanía de lamentos y sollozos atribulan mi piel nostálgica. Sin ti convulsiono en un sin sentido diario.

jueves, 1 de abril de 2010


Abril y el inicio de los días oscuros.
Un cielo rizado.
Amo el matiz claro-oscuro de las hojas antes de caer, en retirada perentoria, al suelo...
Dejar la mirada en un vagar perezoso y contemplativo de los colores que han tomado por asalto el cielo y los árboles.
Escuchar atentamente las voces del viento, trayéndome diálogos quebrados de alguna esquina.
Marchar sin rumbo, con una mano en el bolsillo de un largo y querido viejo abrigo y con la otra sosteniendo un cigarrillo.
Cantando una y mil veces: Caracol- caracol saca tus cachitos al sol.
Inestable,
irritable a veces, alegre otras.
Sensible
Ensimismada

Cerrar los ojos y que la naves se internen en la inmensidad del océano.
Perder la conciencia en algún lejano horizonte.
Caminar sin rumbo, transida de dolor y con la piel ulcerada de tantas máscaras y disfraces que la han vestido.
Me he vuelto cenizas.
Y tengo el rostro trizado de días.

Ya no te espero, es cierto.
Pero tu ausencia aún sabe a lluvia.

Descalza y con frío en un autodestierro sin tregua.
Escondida,
Acaracolada,
Abismada.

Sobrecargada de insensatez.
Ya no sé cuándo extravié la ráiz que me sostenía.
Ya no sé cómo se van marchando las horas, los días de días.

Ya no te llamo, es cierto.
Pero me habitas en el silencio,
Cuando cae la noche y los ruidos cesan.
Ya no duermo y las sábanas se mantienen inmaculadas.

Afuera llueve.
dentro de mí, llueve.