Caminando descalza con un agua mineral de medio litro, miro este mar sereno... Recuerdo otros más bravíos, tan hermoso y frío que eres. Una cabellera larga y entrecana, un pantalón negro que me queda suelto y una blusa flameando en llamaradas, cubren este cuerpo tan pegado a la tierra.La soledad del lugar tiene algo de espanto y desazón. No diré que te busco, pues ya no te espero.
Una ola alcanza mis pies y salto y corro para sostener mi libertad en alto. Blanca, negra, va y vuelve como invitándome a penetrar en ellas, las olas tienen un son de baile imantado, una suerte de deseo de muerte estremecedor.
Un día cálido, veo tus ojos allá a los lejos, en un horizonte lejano. Camino sin tino y sin rumbo, mi queja ya no tiene oídos. El sol calienta mi cabeza y mi espalda, pero me mantego fría en esta danza de recuerdos.
Inspiro con fuerza intentando colmarme de viento, quizás así mi ser se volatilice y pueda acercarse a ti sólo un momento...
Arena fina y negra envuelve en suave y cálida caricia mis pies, Abro los brazos y salto, la gravidez me atrae cada vez con más fuerza y me mantiene pegada a esta realidad sin ti.
Y sin ti se han escapado los días de compañía, sin ti se han fugado las esperanzas de mis manos. Sin ti los amaneceres se convierten en crepúsculos... Sin ti... una eterna letanía de lamentos y sollozos atribulan mi piel nostálgica. Sin ti convulsiono en un sin sentido diario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario