viernes, 26 de noviembre de 2010


Un suave susurro entre los árboles...
camino recorriendo nuevas sendas,
buscando nuevas hojas, nuevas raíces,
quizás una nueva savia que endulce mis huesos.



jueves, 21 de octubre de 2010

... Y me dormí al abrigo de tus ojos...
Pero para despertar he de aceptar que ya no estás...
Una paradoja digna de la muerte.

viernes, 8 de octubre de 2010

´
El camino de regreso fue más corto. Ella caminaba con paso decidido hacia la cabaña. Las luces estaban apagadas, imaginó que Rodolfo se habría hecho cargo del grupo y que los habría llevado a festejar.
Conocía a ese hombre de sonrisa cálida. Sabía que él la amaba desde que se conocieron en aquel café donde él tocaba el saxofone. Aquel día, Francisca quedó prendada de su música. Él era apasionado y se entregaba por completo a cada nota, parecía una fusión hombre-instrumento, uno solo en un concierto maravilloso. Llevada por la sensualidad de la música, Francisca lo imaginó haciendo el amor con alguna musa de su imaginación. Era un hombre fuerte, inteligente, y por sobre todo, sensible. Ella sabía que él la había visto al entrar y que un algo especial se habían transmitido en aquella cálida mirada que se dieron, dos seres solos unidos por una oscura melodía. Cuando terminó de tocar se acercó a ella, como siempre, Francisca esta sola, su única compañía era su cigarrillo. Sin preguntarle nada se sentó a su lado y le dijo:
- Me llamo Rodolfo.
- Francisca... dijo ella. - Me gusta tu música, está impregnada de ti. Me gustaría que trabajáramos juntos alguna vez.
Él la miró sorprendido, fue allí por esa mujer y se encontraba con una cita de trabajo. Rodolfo la miró profundamente y le dijo:
- Tienes un hermoso mirar, tus ojos parecen unos atrapasueños oscuros y melancólicos.
- Soy escritora - dijo ella
Entonces, Rodolfo comprendió que aquella extraña mujer no iba en busca de una noche de amor, pero también supo que ella era capaz de oscuras profundidades.
Desde ese momento comenzaron a verse, Francisca le contó de su proyecto de teatro. No tenía dinero, sólo sueños. Ella era una atrapa-sueños.
Un día llegó exaltada al departamento que él arrendaba frente al Parque Bustamante. Cuando Rodolfo abrió la puerta, ella entró como un remolino, excitada, hablaba y reía al mismo tiempo. Él nunca la había visto así, ella era tan tranquila, recordó que al caminar parecía llevar su propio ritmo, un tempo que no era terrenal, y su voz profunda y cadenciosa era un sortilegio, como las notas que fluían de su saxofone, una hada exiliada en el mundo real.
De pronto comprendió que Francisca hablaba del proyecto de teatro en la Isla, no comprendía si se había ganado un concurso o se había encontrado con un mecenas renacentista, sólo atinó a contemplarla. Más que nunca, comprendió que su amor por ella era un imposible. Había algo en ella... quizá algo extrahumano, no lo sabía, pero era una distancia difícil de sortear.

martes, 5 de octubre de 2010


Francisca camina lentamente por la playa, lleva sus sandalias colgando del hombro derecho. Siente sus pies enredarse en la arena, sumergirse en el frío y la humedad. Sus ojos color miel se adentraban en la negra noche, sin estrellas ni luna, dos de los elementos de la naturaleza más amados por ella. Susurraba palabras que el viento transportaba quizá a qué lugares, eran palabras que no se atrevería a decir a alguien ni a escribirlas por temor a que las reconociesen. Como recordando un rito se sonríe y comienza a desnudarse, deja su ropa sobre las rocas, a resguardo de las olas y de algún curioso, y finalmente, se lanza corriendo en busca de ese mar acariciador, siente las frías aguas como cuchillos en su cuerpo, cuchillos que en vez de herirla la acarician. El mar siempre logra contener sus desbordes de tristeza... llora y sus lágrimas se confunden con esas aguas salinas, nada hasta lo profundo, hasta que logra la magia del descanso, se suelta la tensión, por fin, libre... Parece tan simple, su ser confundido con aquel monstruo marino. Ya aplacada la tristeza, regresa a la orilla...

sábado, 2 de octubre de 2010




Quién es esta mujer

que viene desde oscuras entrañas.

La sé; La he presentido.

Pero aún no la reconozco...

http://www.youtube.com/watch?v=EsaM4QqoRxw

"Maldigo del alto cielo" Violeta Parra

viernes, 1 de octubre de 2010

Pinté mis días de locura, luego que llegara tarde a tu último vuelo. Mis ojos se quedaron sin sueño durante días y noches. A trapada entre sábanas blancas y rejas, mis gritos enmudecieron.
No hay locura que sobreviva al dolor...

Negros se tornaron los amaneceres. La oscuridad invadió tu antiguo reloj y ya no hubo alarma que pudiera despertarme a los días sin ti. Sumergida en lo profundo de una montaña clamé hasta despertar un volcán inactivo durante siglos. El negro se tornó ceniza después de la erupción. Calles y calles con camas y remedios. Con rostros sin luz y cerrojos en las puertas.

Un llanto teñido de sangre, cubrió mi desnuda piel. Ya no estabas para cubrirme con tu dulce mirada. Fría y pálida vi arreciar la tormenta. El sol tomó sus maletas y se marchó de esta tierra árida y roja. No hay espejo que aguante el silencio de los gritos dados a voces. No hay río que pueda hacer cantar las piedras sin dueños.

La ausencia es blanca. una luz que enceguece y marchita el verdor de los campos. Ciega marcho por los caminos pedregosos. El viento pasa sin detenerse en mi cuerpo. Un cuerpo que ya no sonríe ni se estremece ante las hojas brotadas en primavera.

viernes, 24 de septiembre de 2010


Ojos peregrinos bañados de cielo... No permitas que las nubes empañen tu espejo.
Un día la niña descubrió una hermosa sonrisa en el antiguo espejo que colgaba de la pared de adobe. Una sonrisa dulce para estrenar en el mundo y coquetear con los colores de la vida. Sus labios gruesos ensayaron muchas hasta que la sonrisa se transformó en una música perenne.
El espejo ha caído y se ha quebrado en millones de estrellas, muchas sonrisas esparcidas por el cielo... La casa se ha derrumbado, pero las flores siguen apareciendo en medio de las grietas, y su perfume embriaga hasta las piedras aporreadas del camino.
La niña guardó en un bolsillo de su pantalón un trozo del espejo y una flor de la grieta de la casa. Los lleva consigo y amuebla su casa con ellos.

Me regalas un abrazo de mariposa, cuando ya no tengo dientes para asirme a tu carne. Me invades con las notas musicales del mar y el graznar de las gaviotas, pero mis oídos se han vuelto sordos, sólo hay silencio en este cuarto oscuro. Ya no hay lugar seguro. Quiero irme... Intento rehuir tu mirada cuando ella me besa y prende la luz en medio de mi nada.

Hace demasiado tiempo que vago por las estrellas, y tú me llamas a caminar en la arena. Hace demasiado tiempo que olvidé lo que era esperar a alguien. No sé siquiera si abrir esa puerta y dejar entrar el aire, las olas, el sol... Llueve en mi habitación, con tanta fuerza que el viento azota mis ventanas.

Hay un mar de arena en mi interior; olas gigantes rocosas y oscuras; viento de cuervos que atraviesan y anochecen el día. ¿Qué sitio encontraste para querer quedarte? ¿Cuál la tibieza? ¿Qué belleza contemplaron tus lamparanes color miel? No comprendo. Yo no me quedaría en un lugar tan inhóspito para vivir.

Un abrazo de mariposa y un café para dos...



jueves, 23 de septiembre de 2010

Ella va surgiendo tras la nebulosa... Tanto caminar descalza, trae heridos los pies.
Dicen que trae una maleta con una rumba de fotografías; dicen que sólo viste colores oscuros;
dicen que por las mañanas mira el cielo y suspira, como si extrañase volar;
dicen que abandonó el habla cuando fue testigo de la primera violencia...

Los otros, los demás, aquellos que visten ojos alquilados,
los recopiladores de días,
los transeúntes insomnes y malhumorados.
Éstos habitan casa amuralladas, componen canciones a cambio de puertas.

Ella y los otros no se cruzan en los puentes.
No hay desafíos que enfrentar, ni espadas ni caballeros.
Sólo quedan los monstruos de sus pesadillas,
sólo queda la sangre que grita por las calles su hambre de lágrimas.

jueves, 9 de septiembre de 2010


Desde la inmensidad corren unos ojos
verdes, con pintas rojas y café otoñal...
Lejanos y transparentes de nostalgia.

Han pasado multitud de atardeceres,
desde aquel día y, sin embargo,
tus ojos quedaron grabados allí donde
sólo los recuerdos imperecederos moran.

jueves, 26 de agosto de 2010



Tras la ventana, me detengo a observar el mundo que transcurre.
Tengo una lejanía adherida a los ojos y a mi boca.
Me gustaría golpear los cristales de la ventana y hacerlos estallar en polvo de furia.
Me gustaría saturar el aire de gritos y pegar estrellas en el cielo con este llanto
que tengo atorado en todo el cuerpo.

Tras la ventana, estoy sentada mientras el invierno sigue rugiendo.
Tengo un beso nostálgico trepado en el lomo de una ola.
Tengo una maleta encallada en las rocas salinas.
Me gustaría dejar de escribir para ti, me gustaría dejar de vivir para ti.
Me gustaría coser esta herida que se ha plantado desde mis pies a mi cabeza
y sólo ser una cicatriz, una delicada y firme cicatriz

domingo, 22 de agosto de 2010


"... Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos..."
(M. Benedetti)

jueves, 19 de agosto de 2010

Últimamente, tengo los ojos pegados al suelo...

lunes, 16 de agosto de 2010


Nada, nada, nada...
sólo hay nada.
Los cuervos rodean mis ojos, sus alas velan la luz,
cuervos que picotean mi carne,
cuervos dueños de mi dolor.

Un sol a lo lejos,
guiñando un ojo a la oscuridad,
un sol repleto de cartas de ayer,
cartas que nunca terminé de abrir.

Nada,
sol en el horizonte,
adiós, lágrima, humo.
Nada...

domingo, 15 de agosto de 2010


El magnolio ha florecido una vez más,
y yo sigo aquí para verlo florecer...
Quisiera decir que sigo en pie,
pero sólo puedo decir que sigo sin importar cómo.

Hoy, pienso en ti,
un año más de tu partida,
un año más lejos de los sueños.

Sé que no me perdonarías este andar errante,
me exigirías vivir con alma y piel...
Así, con una sonrisa de cara al viento,
como en aquellos días en que caminábamos por las calles
y nos acurrucábamos bajo la sombra de un árbol
a soñar que los días serían eternos.

Hoy... un año más

martes, 29 de junio de 2010

lunes, 28 de junio de 2010

Mario Benedetti "Canje y Me sirve y no me sirve"

Oliverio Girondo "Llorar a lágrima viva"


Nana, mi niña.
Una niña camina por la ciudad destruida. Ya no hay muros en pie, sólo esqueletos y sombras.
Duérmete, mi niña.
Han venido con sus armas y el fuego a tomar posesión de los recuerdos.
Duérmete, mi amor.
Han dejado la desnudez y el hambre.
Nana, mi niña, nana.

Mar, viento, sol y rocas...
mi mirada se extiende perezosa y se entrelaza juguetona con las olas.

¿Dónde anclar la esperanza que surge como pasto nuevo para que no se diluya en el viento?
¿Cómo cerrar los ojos y callar la jaula de cuervos que llevo por cabeza y dejar de llorar en esta lluvia salada?

Es tan frágil la ventana de tus palabras,
ellas llegan a mis oídos como un murmullo, un arrullo,
si no fuera por tu persistencia, diría que podrían ser resquebrajadas,
palabras rotas que arrasan con mi pelo y
penetran en desbandada por mi ombligo.

Y luego está tu mirada de miel que atrapa mi dolor de hiel,
me abrazas y me obligas a estirar las rodillas
y a quedarme con los pies pegados en las rocas.

domingo, 20 de junio de 2010

Ha regresado el dragón de invierno...

lunes, 14 de junio de 2010

Me quedé anclada en un árbol viejo.
Hay un espacio vacío incalculable y frío después de la muerte y tiene el peso estremecedor y tajante de las hojas caídas de los árboles, de aquéllas que nunca volverán a ser parte de la rama, de aquéllas que dijeron un adiós sin un abrazo, sin tiempo para un beso.
Hay un desorden en las horas de mis días,
y aún no puedo olvidar el olor de las flores.

miércoles, 9 de junio de 2010


Mi querido hermano,
Hoy sería tu cumpleaños...

martes, 8 de junio de 2010

Un caracol,
un mar embravecido,
un sol crepuscular,
viento de otoño barriendo las hojas que aún no terminan de caer.

Una maleta,
Un árbol añoso, grande y con ventanas al cielo,
un tumulto de voces en la cabeza,
Una gárgola cuidando la entrada de la casa
Una espuma en el lomo de la ola.

Una vida de secretos,
Un árbol, un damasco con una cuerda y
un neumático por columpio
una cortina al viento,
una cotina gris y destemplada

Un grito sacudido en pleno invierno,
mis manos frías,
y una lágrima en el bolsillo.

Y las horas...

martes, 1 de junio de 2010

Un caminar lento, tropezando con los muebles de la memoria. Allí donde apagaron la luz y las blancas paredes se tiñeron de sombras.
Pocas veces viajo acompañada. La vida pareciese ser un viaje en soledad, ¿No crees?. No sé si fui yo quien puso mi mano en la tuya o quizás fuiste tú. He olvidado los pequeños detalles, ¿aquellos trascendentales?... es posible.
Ensayo un recuerdo ya olvidado... Un viaje al mar.

sábado, 29 de mayo de 2010

Le tuvieron que arrancar los dientes para liberar la lengua.
Le habían usurpado la tumba milenaria de las consonantes, las vocales, los puntos, las comas y los matices...
sólo salió de su garganta un sonido gutural parecido al... ¿llanto?.
Entonces, vi dibujarse esa lágrima, sobresaliendo de su piel.
Era gorda, grande, casi gelatinosa, transparente, caliente y salada.
El rostro de piedra comenzó a resquebrajarse y a explotar minado por la lava
caliente del veneno almacenado en los huesos de su cráneo.
Sus manos furibundas arrancaban a pedazos la piel de su pecho, tenía atorado
un nudo, una montaña de arena.
De su boca salió expelida la muerte, la amargura, el odio por la vida... una sangre coagulada y añeja que llevaba escrito un ADN de horror y desdicha.
Aquí yace ella, apegada, como siempre a su hábito de respirar.
Cada vez más libre e indómita.
Callada todavía, pero con palabras acunadas en su vientre.

jueves, 27 de mayo de 2010

Has regresado y, sin embargo, ya no tengo deseos de acariciar tu nombre.

Has regresado, entonces ya puedo marcharme.

Una maleta, las botas y el abrigo...

domingo, 16 de mayo de 2010

En las blancas paredes, colgaste unas fotografías de azul para mí... cielo, mar, glaciales.
Mientras mis ojos vagaban en la oscuridad de lo blanco, escuchaba tu canto azul desde la orilla de la cama.
Me hablabas incansablemente de la enorme chimenea que tendría la casa. Un fuego para derretir el hielo que la muerte había introducido en mis huesos.
Una tibia casa con alfombras de lana y enormes ventanales... No sé cuándo dejaste de hablar y comenzó el silencio... No sé cuál de los dos murió primero...
Pero estaba en una habitación grande, rebosante de seres sombríos. Con barrotes en las ventanas y en las palabras.
Por las noches, se escuchaban los gritos. Alguien estaba encerrada en una jaula y no sabía deletrear el arrullo de los pájaros.
No podía dormir y mis ojos pesaban arenosos. Me levantaba y mi boca sabía a desierto.
Caminaba por un largo pasillo con muchas puertas y todas cerradas. Caminaba hasta que las paredes impedían mis pasos. LLevaba los senos cargados de lágrimas. Mi leche era más amarga y salada que las aguas del mar.
En medio de la oscuridad susurraba tu nombre una y otra vez, como la palabra mágica que pudiese abrir alguna pared.
Y sin embargo, tu nombre llagado era incapaz de hacer de sortilegio para la libertad. Tu nombre era la presión que llevaba en las venas y que pugnaba por salir a borbotones.

sábado, 15 de mayo de 2010

¿Qué pasa cuando te quedas con las manos vacías? ¿y las noches frías? ¿Hay una suerte de tejido en el cielo que guía a los muertos en su vagar? ¿hay violetas en el jardín?.
Me gustaría que me trajeras violetas en un macetero de greda muy grande,
así podría cuidarlas mientras espero a que llegue mi caracol.
Ahora sólo escucho el sonido de su arrastre y huelo la estela que va dejando en el camino.
En la neblina he perdido mis ojos. Han extraviado el camino y ya no sé hacia dónde miran.
La niña se ha escondido tras la puerta. Allá está al fondo del pasillo. Sigue las líneas que dibujan la madera.
¿Qué pasa cuando ha quedado vacía eso que llaman alma? ¿Y qué pasa si la niña ha envejecido sin soltarse de la puerta?
Yo tampoco lo sé... Hay un infinito silencio en la historia.
Silencio ante la soledad prisionera en la piel.
Silencio ante el llanto del despojado.
Silencio... infame silencio.

viernes, 14 de mayo de 2010

Te prevengo... No sigas adelante.
es demasiado tarde para las conjeturas, tus palabras llegan vacías a mis oídos,
dices lo que crees que quiero escuchar.
Te prevengo...
quizás hoy esté mirando desde la desesperanza,
o quizás ciega deambule por este espacio vacío de amores.
Hay tanta soledad contenida en tu último abrazo.
Quisiera silenciar tus palabras de clavos y taladrar de olvido mis huesos y mi carne.

domingo, 9 de mayo de 2010

Vicente Van Gogh y Alejandra Pizarnik.
Dos creadores fenomenales, y
dos tristes monumentales

Caminos del espejo- Alejandra pizarnik

Vincent Van Gogh

Cafe Van Gogh

No hubo testigos.
Fue un amor silencioso y pequeño; tan pequeño que no me cupo en la mano.
Se deshizo en una mezcla informe.
Se acabó y lloraste,
aún hoy no comprendo tus lágrimas.
En esos momentos, tus labios hablaban de fragilidad,
pero yo sabía que era culpabilidad.

jueves, 6 de mayo de 2010

La muerte va descalza.
Con paso ágil y firme rodea el hoyo oscuro.
Una mujer se agita en su interior.
¿Por qué no llora? ¿Por qué no grita?
Sus manos están ensangrentadas, sus uñas entierradas.
Su sombra, furiosa, se separa de ella

La muerte lleva un vestido de lino blanco y asoma sus ojos de almendras.
La mujer se acurruca en su interior, sólo su sombra se mantiene en pie.
La mujer abre la boca en toda su amplitud, cruje la quijada, suelta el aire despavorido. No hay sonido.
Su cabello largo desgreñado.
La sombra salta, llama, grita, suplica...

La muerte huele a rosas.
Acerca su delicada mano a la vera del abismo.
La sombra de la mujer enmudece de espanto: No es a la muerte a quien ha llamado.
La mujer la reconoce y le sonríe estirando ambos brazos.

La muerte sabe a damasco maduro.
Levanta en vilo a la mujer.
La sombra se repliega en un rincón.
La mujer se va de la mano de la muerte como una amante sumisa.
La sombra se diluye en el mar de sombras del hoyo.
A: ¿A dónde llevas esa maleta? Está tan vieja, que parece que estuviera vacía.
B: Una maleta para llevar mis recuerdos es todo lo que tengo.
A: Pero no sería mejor una escalera para liberarlos al viento y que viajasen en las nubes.
B: Son pesados, son oscuros y atraerían tormentas.
A: Pues desata las siete plagas con ellos
B: Desatar, desamarrar, soltar y vomitar... la realidad no acompaña a la imaginación.
A: Y la tristeza es un viaje inútil.
B: Soplar y resoplar hasta que las flores hayan envejecido; hasta que se rompan los últimos cristales de nuestra casa.
A: La casa de los recuerdos se ha quemado. Ha sido el incendio más grande que se haya visto, ojos por doquier
B: Soplar y volver a soplar hasta que la respiración se detenga.
A: Dicen que los gritos aún se oyen en noches como éstas.
B: Una maleta al viento. Un tren adormecido en sus durmientes.
A: Los dientes rechinaban y olía todo el lugar a carne chamuscada.
B: Háblame en colores y quita de mi ser este tenebroso desazón
A: Azul y el mar embravecido borrando tus huellas
B: Rojo, por qué no decir rojo
A: Rojo y la ira inunda las paredes marchitas
B: Violeta, sé que te gusta el violeta.
A: Violeta de las venas destrozadas en un instante.
B: Me voy
A: Hace tiempo que te fuiste y es... tan inútil irse de nuevo

miércoles, 5 de mayo de 2010

llueve, mientras amanece en mis ojos lejanos.
Tomo un café amargo, mientras desenredo tu rostro del mío.
Mis lentes yacen trizados en el velador, junto a aquel libro que no terminaste de leerme.

Mis labios se han oscurecidos y sólo dibujan una mueca cínica;
el cinismo necesario para continuar velando tus recuerdos
del resto de la gente.
Tan sólo ayer leías y escribías para mí,
un ayer de abismos, de siglos.
Un abrazo ciego quedó tatuado en mi cuerpo.

Llueve y te has marchado.
Llueve y observo caer la lluvia desde mi ventana.
Tu recuerdo da voces por todos los rincones.
Aquí estoy.
Sola,
en silencio,
y sin una flor donde posar la mirada.

viernes, 30 de abril de 2010


Yo te nombro compañero y cómplice.

Había una niña de 10 años montada en la copa de un viejo árbol.
Allí guardaba una caja negra con sus contados tesoros secretos.
Todos los día visitaba su cajita y se escondía en ella.
Pero, un día sólo quedó la sombra de la caja.
La niña buscó incansable entre las ramas secas, las cicatrices del árbol
e incluso en sus raíces... Y nada más encontró, entonces, hubo de
conformarse con la sombra.

Una adolescente mantiene su mirada fija en el árbol que hay tras su ventana,
allí deposita la sombra de una caja negra.
Cada día ve la transformación del tiempo en aquel árbol
y revisa la sombra del tesoro.
Pero, un día unos hombres tiraron el árbol.
Un grito, ruidos de pasos, un frío día invernal sacude su rostro.
Ya no estaba su sombra...

Una mujer anciana visita cada día un árbol diferente,
llamando a su sombra.
Ningún árbol la ha visto.
Ellos le ofrecen hojas, cortezas, raíces,
pero ella sólo quiere... su sombra

Un verde, una caricia...
una ventana se ha abierto en mi cabeza,
los sueños deambulan dueños del espacio y
los recuerdos se me escapan.
Navegar en las hojas otoñales,
navegar acunada con los susurros de un hoy
matizado de ayer.

Ayer se me enredaron las palabras
y quedaron enmarañadas en una prisión de silencio.
Ayer arrancaron el árbol donde escondía mis días de soledad.
Ayer perdí los pétalos que envolvían mis ojos...

Hoy camino a donde me lleven los pasos.
Hoy quisiera trizar mis venas y correr a su encuentro.
Hoy es ira en mis manos.
Hoy es invierno en mis labios.

Un torbellino de hojas, de palabras, de muerte,
sacude mi cuerpo,
he quemado sus cartas y las cenizas me hicieron creer
que sería suficiente,
que era posible desandar y desatar los días cansados de dolor.

Una sábana blanca flameando al atardecer,
un cúmulo de mierda retenido a presión,
un cuerpo deshuesado,
¿qué más? ¿Es que hace falta algo más para justificar
el rodar de mis pasos de antaño?

sábado, 24 de abril de 2010

Trigal con cuervos

¡Cuervos en mi cabeza!
Picotean y engullen, los cuervos oscuros, macilentos, ebrios de carroña...
Mi sangre ya no tiene ojos,
mis dientes trituran las heridas...

domingo, 18 de abril de 2010

Caminar hasta perderme en la estela de mis pasos. Enceguecida por el brillo de un rostro que aún no llega.
Caminar llevando las flores del tiempo en mis manos. Unas manos delgadas y largas. Una mano con un cigarrillo y en la otra una aventura por describir.
Soñar, porque nadie puede detener los sueños. Cristalizar los rincones ocultos de la pasión en un momento, en un pequeño espacio, en un simple ser.
No pedir permiso, porque dentro de mí existe la libertad para sentir. Desconocer los decretos sociales. Soslayar los comentarios mal intencionados y las dudas.
Vivir y extenderme en un eterno canto, en una delicada danza al viento. No pretendo marcar el mapa de mis pasos, no pretendo cambiar la hora de los relojes... Sólo pretendo ser dueña de las lunas que he pintado en mis noches de silencio y desencanto; de aquellos soles que inundan mi pecho y que me impulsan a jugar el torneo diario de vivir.
Escribir para respirar, escribir para caminar, escribir para tener alimento y agua, escribir para sentir y soñar. Escribir y borrar el vacío con letras y dibujos. Escribir y amar para anclar el barco destinado a navegar por lugares desconocidos e inhóspitos.

sábado, 17 de abril de 2010

La lluvia con su tronar en el cielo ha traído nubarrones de ira. Aquí yace ella, encerrada en su habitación. Parece que nadie le ha dicho que ya puede salir, que la puerta está abierta.
Vamos a desgarrar las telas ante lo insultante del dolor, vamos a cocer las heridas con sal de un olvido que nunca termina de llegar.
Demolamos los antiguos pilares, ya no sirven, quizás nunca sirvieron.
Cobremos esta vida, que pague su precio por empecinarse en su soledad, por enceguecerse de recuerdos.
Un anuncio de rebeldía reluce en sus ojos. Cualquiera diría que es viento en alta mar. Se equivocan... ella sólo es un rumor; ella sólo es una invención.
Ella no es camino ni guía. Ella es apenas un espantapájaros desarmado. Ella es inercia, torpeza, incertidumbre, estupidez, desnudez, insensatez...

jueves, 8 de abril de 2010


Sombras y silencio...
Ya no me nombro, sólo respiro las sombras que han dejado la noche.
Una noche eterna, sin una luna, sin una estrella.
¿Alguna vez he tenido una luna que ilumine este ocaso?
Pareciese que siempre he habitado las sombras...
Hoy es una noche sin sonidos.
Por años me he tragado las palabras, y tanto, que han perdido su sistema, escapan desmembradas por mi memoria.
Durante noches, de noches, me he quedado mirando el techo blanco de mi habitación, intentando descifrar el sentido que tiene seguir haciendo ruido en el mundo. Ser uno más que estalla en risas, en aullidos, en llanto...
El cada día se escurre por mis ojos tan rebosantes de antaño. Mis labios se han cerrado en una mueca irónica y los colores han quedado atrapados entre mis dientes. Todo transcurre en blanco y negro. Mis manos se empuñan para olvidar las caricias que quedaron truncadas. Mi pelo dice quién soy, mientras mi cuerpo lo niega.
Ubi sunt? Dónde están? los días paridos de alegrías; las noches estelares; la música de mi cuerpo; los abrazos ciegos de amor...

viernes, 2 de abril de 2010

Caminando descalza con un agua mineral de medio litro, miro este mar sereno... Recuerdo otros más bravíos, tan hermoso y frío que eres. Una cabellera larga y entrecana, un pantalón negro que me queda suelto y una blusa flameando en llamaradas, cubren este cuerpo tan pegado a la tierra.
La soledad del lugar tiene algo de espanto y desazón. No diré que te busco, pues ya no te espero.
Una ola alcanza mis pies y salto y corro para sostener mi libertad en alto. Blanca, negra, va y vuelve como invitándome a penetrar en ellas, las olas tienen un son de baile imantado, una suerte de deseo de muerte estremecedor.
Un día cálido, veo tus ojos allá a los lejos, en un horizonte lejano. Camino sin tino y sin rumbo, mi queja ya no tiene oídos. El sol calienta mi cabeza y mi espalda, pero me mantego fría en esta danza de recuerdos.
Inspiro con fuerza intentando colmarme de viento, quizás así mi ser se volatilice y pueda acercarse a ti sólo un momento...
Arena fina y negra envuelve en suave y cálida caricia mis pies, Abro los brazos y salto, la gravidez me atrae cada vez con más fuerza y me mantiene pegada a esta realidad sin ti.
Y sin ti se han escapado los días de compañía, sin ti se han fugado las esperanzas de mis manos. Sin ti los amaneceres se convierten en crepúsculos... Sin ti... una eterna letanía de lamentos y sollozos atribulan mi piel nostálgica. Sin ti convulsiono en un sin sentido diario.

jueves, 1 de abril de 2010


Abril y el inicio de los días oscuros.
Un cielo rizado.
Amo el matiz claro-oscuro de las hojas antes de caer, en retirada perentoria, al suelo...
Dejar la mirada en un vagar perezoso y contemplativo de los colores que han tomado por asalto el cielo y los árboles.
Escuchar atentamente las voces del viento, trayéndome diálogos quebrados de alguna esquina.
Marchar sin rumbo, con una mano en el bolsillo de un largo y querido viejo abrigo y con la otra sosteniendo un cigarrillo.
Cantando una y mil veces: Caracol- caracol saca tus cachitos al sol.
Inestable,
irritable a veces, alegre otras.
Sensible
Ensimismada

Cerrar los ojos y que la naves se internen en la inmensidad del océano.
Perder la conciencia en algún lejano horizonte.
Caminar sin rumbo, transida de dolor y con la piel ulcerada de tantas máscaras y disfraces que la han vestido.
Me he vuelto cenizas.
Y tengo el rostro trizado de días.

Ya no te espero, es cierto.
Pero tu ausencia aún sabe a lluvia.

Descalza y con frío en un autodestierro sin tregua.
Escondida,
Acaracolada,
Abismada.

Sobrecargada de insensatez.
Ya no sé cuándo extravié la ráiz que me sostenía.
Ya no sé cómo se van marchando las horas, los días de días.

Ya no te llamo, es cierto.
Pero me habitas en el silencio,
Cuando cae la noche y los ruidos cesan.
Ya no duermo y las sábanas se mantienen inmaculadas.

Afuera llueve.
dentro de mí, llueve.

sábado, 27 de marzo de 2010

Anochece

... Y las alas se han cubierto de telasdearañas... Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que las usé... Ya no recuerdo cómo usarlas.
Solías decirme: Deja que la vida fluya...
Supondrías en aquel entonces, que la vida fluiría con tantas rapidez sobre ti, que ya sólo eres silencio, frío, adiós.
Te pido un café, y has guardado en alguna bolsa plástica sin etiquetas mi preferencia. No importa. En realidad, ya nada es importante.
Hasta yo he olvidado cómo me llamo. ¿Se puede no saber quién se es y estar rebosando de recuerdos?
Eso tengo esta noche: Recuerdos, muchos recuerdos.
Una manta cubre mis rodillas, mientras veo una niña que se encanece.
Sombras, siluetas, cuerpos...
Siempre transitoria