sábado, 17 de abril de 2010

La lluvia con su tronar en el cielo ha traído nubarrones de ira. Aquí yace ella, encerrada en su habitación. Parece que nadie le ha dicho que ya puede salir, que la puerta está abierta.
Vamos a desgarrar las telas ante lo insultante del dolor, vamos a cocer las heridas con sal de un olvido que nunca termina de llegar.
Demolamos los antiguos pilares, ya no sirven, quizás nunca sirvieron.
Cobremos esta vida, que pague su precio por empecinarse en su soledad, por enceguecerse de recuerdos.
Un anuncio de rebeldía reluce en sus ojos. Cualquiera diría que es viento en alta mar. Se equivocan... ella sólo es un rumor; ella sólo es una invención.
Ella no es camino ni guía. Ella es apenas un espantapájaros desarmado. Ella es inercia, torpeza, incertidumbre, estupidez, desnudez, insensatez...

No hay comentarios:

Publicar un comentario