Ella va surgiendo tras la nebulosa... Tanto caminar descalza, trae heridos los pies.
Dicen que trae una maleta con una rumba de fotografías; dicen que sólo viste colores oscuros;
dicen que por las mañanas mira el cielo y suspira, como si extrañase volar;
dicen que abandonó el habla cuando fue testigo de la primera violencia...
Los otros, los demás, aquellos que visten ojos alquilados,
los recopiladores de días,
los transeúntes insomnes y malhumorados.
Éstos habitan casa amuralladas, componen canciones a cambio de puertas.
Ella y los otros no se cruzan en los puentes.
No hay desafíos que enfrentar, ni espadas ni caballeros.
Sólo quedan los monstruos de sus pesadillas,
sólo queda la sangre que grita por las calles su hambre de lágrimas.
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