sábado, 15 de mayo de 2010

¿Qué pasa cuando te quedas con las manos vacías? ¿y las noches frías? ¿Hay una suerte de tejido en el cielo que guía a los muertos en su vagar? ¿hay violetas en el jardín?.
Me gustaría que me trajeras violetas en un macetero de greda muy grande,
así podría cuidarlas mientras espero a que llegue mi caracol.
Ahora sólo escucho el sonido de su arrastre y huelo la estela que va dejando en el camino.
En la neblina he perdido mis ojos. Han extraviado el camino y ya no sé hacia dónde miran.
La niña se ha escondido tras la puerta. Allá está al fondo del pasillo. Sigue las líneas que dibujan la madera.
¿Qué pasa cuando ha quedado vacía eso que llaman alma? ¿Y qué pasa si la niña ha envejecido sin soltarse de la puerta?
Yo tampoco lo sé... Hay un infinito silencio en la historia.
Silencio ante la soledad prisionera en la piel.
Silencio ante el llanto del despojado.
Silencio... infame silencio.

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