domingo, 9 de mayo de 2010

No hubo testigos.
Fue un amor silencioso y pequeño; tan pequeño que no me cupo en la mano.
Se deshizo en una mezcla informe.
Se acabó y lloraste,
aún hoy no comprendo tus lágrimas.
En esos momentos, tus labios hablaban de fragilidad,
pero yo sabía que era culpabilidad.

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