Es un alud que sube por mi garganta,
desconcertando a las palabras,
tornando chirriantes los sonidos.
Me quema la piel aquella maleta inacabada,
tantos días de días,
miles de segundos de años perdidos
años corridos en vano.
Una puerta se cierra al borde de mis ojos.
Quisiera hablarte por horas,
sin embargo, te acurrucas en mis recuerdos
y sólo puedo llorar.
Quisiera tomar tu mano,
pero sólo logro asir el viento
que se sigue colando entre mis dedos...
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