Le tuvieron que arrancar los dientes para liberar la lengua.
Le habían usurpado la tumba milenaria de las consonantes, las vocales, los puntos, las comas y los matices...
sólo salió de su garganta un sonido gutural parecido al... ¿llanto?.
Entonces, vi dibujarse esa lágrima, sobresaliendo de su piel.
Era gorda, grande, casi gelatinosa, transparente, caliente y salada.
El rostro de piedra comenzó a resquebrajarse y a explotar minado por la lava
caliente del veneno almacenado en los huesos de su cráneo.
Sus manos furibundas arrancaban a pedazos la piel de su pecho, tenía atorado
un nudo, una montaña de arena.
De su boca salió expelida la muerte, la amargura, el odio por la vida... una sangre coagulada y añeja que llevaba escrito un ADN de horror y desdicha.
Aquí yace ella, apegada, como siempre a su hábito de respirar.
Cada vez más libre e indómita.
Callada todavía, pero con palabras acunadas en su vientre.
Aquí yace ella, apegada, como siempre a su hábito de respirar.
ResponderEliminarCada vez más libre e indómita.
Callada todavía, pero con palabras acunadas en su vientre."
Todo el resto, me asusta jijijij...
Un abrazo enorme, te echo de menos!